Manejás varios elencos y niveles — teatro infantil, adultos, clown — cada uno con su sala y su cupo. Coordinar todo es agotador y siempre hay algo que se te escapa.
Cada clase tiene su espacio, cupo y alumnos asignados. Los alumnos solo ven lo que les corresponde y se anotan según sus créditos. Sin confusiones ni sobreventa.